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EL DOLOR DE HOMBRO

El hombro es la articulación que más movilidad tiene en el cuerpo humano. Con él se realizan movimientos constantes en la mayoría de actividades que realizamos como las actividades laborales, deportivas, las tareas domésticas, ir a comprar, ocio, etc.

Las dolencias afectan a un gran número de personas y es uno de los motivos de consulta más frecuente en los centros de fisioterapia.

El diagnóstico puede ser complicado puesto que existe una gran variedad de motivos posibles. 

El dolor puede estar ocasionado por una hinchazón o cambio óseo alrededor del manguito rotador que al levantar el brazo hacia arriba o moverlo hacia delante o atrás provoca dolor o malestar.

Los trastornos causados por el dolor de hombro pueden ser diversos como la tendinitis o la bursitis. Si es un dolor articular puede ser a causa de patologías como la artritis o la artrosis.

Otras patologías que tienen una localización en otro lugar también pueden causar dolor de hombro como puede ser la artrosis cervical (que provoca irradiación hacia la espalda y el brazo), tumores en el pulmón o el aparato digestivo o alguna cardiopatía isquémica (afecta sobre todo al brazo izquierdo).

Pero las dolencias más frecuentes suelen ser causadas por una tendinitis o una capsulitis. 

Tendinitis en el hombro 

La tendinitis está causada por una inflamación del tendón en la que se produce unas micro roturas y necrosis en ciertas áreas. Los tendones afectados suelen ser el tendón del bíceps y los cuatro tendones del manguito rotador (éste es el que facilita el movimiento y da estabilidad al hombro).

La mayoría de tendinitis son por el desgaste del tendón provocado por el paso del tiempo. Este desgaste va ocurriendo lentamente hasta que aparece el dolor.

Los síntomas más frecuentes en una tendinitis en el hombro son:

  • dolor a la palpación del hombro,
  • dolor a la presión del tendón
  • dolor inflamatorio
  • pérdida de fuerza
  • dolor al realizar actividades diarias

Capsulitis adhesiva u “hombro congelado”

Esta afectación ocurre cuando el tejido conectivo que envuelve la articulación del hombro se inflama provocando un aumento y endurecimiento de la cápsula articular provocando una disminución del movimiento del hombro. El origen de la capsulitis suele ser desconocido.

Los síntomas de una capsulitis pueden aparecer varios meses antes de ser tratada o que el paciente recurra al médico. El dolor empieza leve y progresivamente.  Suele aparecer por la noche o al final de algún movimiento. Al principio no se le da mayor importancia porque es una molestia y no intercede en la calidad de vida. El dolor puede durar hasta dos años antes de remitir.

Con el tiempo el paciente puede ver afectada su vida diaria restringiendo movimientos como ponerse el cinturón del coche, peinarse o abrocharse el sujetador.

En la etapa adhesiva el dolor va remitiendo pero también disminuye el movimiento, perdiendo movilidad en la rotación e incrementándose la rigidez. El dolor en esta etapa disminuye por la noche o en reposo.

Un diagnóstico rápido es el mejor aliado

En todos los casos es imprescindible realizar un diagnóstico lo antes posible para iniciar el tratamiento más adecuado. Después de una exploración física del hombro afectado se determinarán las pruebas de imagen más convenientes como pueden ser realizar una radiografía, ecografía o resonancia magnética (RM), siendo esta última la más eficaz para detectar cambios patológicos prematuros.

Tratamientos farmacológicos y rehabilitación fisioterapéutica 

En un principio se debe mantener la articulación en reposo evitando hacer esfuerzos y movimientos bruscos y no inmovilizarla con vendajes.

Los tratamientos son variados y pasan por diferentes fases.

Los tipos de tratamientos son variados y pasan por diferentes fases. En un principio se prescribe tratamiento farmacológico con analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares o sedantes  que ayudarán a remitir el dolor y mejorar la movilidad del brazo.

También se recomiendan las inyecciones o infiltraciones que producirán una mejoría más rápida y se podrá empezar antes con ejercicios de rehabilitación.

Por último se debe realizar un tratamiento de rehabilitación específico basado en la medicina física:

  • Electroterapia o agentes electrofísicos. Es un tipo de fisioterapia que alivia y mejora el dolor mediante el aumento de la energía en el cuerpo. Esta energía puede ser eléctrica, sonora, lumínica o térmica según el diagnóstico.
  • Termoterapia. Tratamiento donde se aplica calor a la zona afectada a través de conducción, convección o radiación. Normalmente se realiza a través de vendajes térmicos en contacto directo con la piel (exotérmica).
  • Masoterapia. Masajes descontracturantes con la finalidad de tonificar las estructuras periarticulares que conforman el hombro.
  • Cinesiterapia. Este tratamiento puede ser pasivo o activo, según la valoración del Fisioterapeuta. Se basa en emplear el movimiento para recuperar la lesión.

En el caso que los tratamientos realizados no mejorasen la dolencia se plantea al paciente el tratamiento quirúrgico. Éste podrá realizarse con una incisión grande o bien con una artroscopia del hombro (pequeña incisión donde se introduce una cámara de video que permitirá al cirujano realizar la operación) .

Si padece dolor en el hombro no dude en concertar una visita con el centro Iriteb para diagnosticar su dolencia y tratarla lo antes posible.